Después de aquel espantoso verano castigada y sola,recuperando la confianza de mis padres,conseguí salir de aquel agobio de vida que estaba teniendo.
Todo empezó a cambiar aquel 16 de agosto en que,después de perder a la gran mayoría de mis amigos,conseguí conocer a otras personas,que desde el primer momento me aceptaron tal y como era.Solo confiaba en Laura,a la que quiero como a la hermana mayor que nunca tuve, y la que me presentó a los que futuramente serían mis amigos,quizá el tipo de amigos que nunca tuve.
Yo,que siempre fuí del tipo de chica que no tiene vergüenza y no teme a nada ni a nadie,me presenté con la vergüenza que pensé había perdido.Eran un gran grupo de chicos con dos chicas,todos ellos mayores que yo.Marina,la que futuramente se convertiría en mi mejor e inseparable amiga,comenzó a hablarme,no recuerdo de que,simplemente recuerdo que me habló con su voz suave que daba confianza y una inmensa sonrisa en su cara.La otra chica,Monica,desde el principio comenzó a hablarme de sus problemas e intenté ayudarla pero supongo que estaba demasiado entretenida mirando a auqel chico de perfecta sonrisa y pelo moreno y rizado.Era no mucho más alto que yo,dientes perfectos,mirada perfecta,en fin el tipo de chico del que jamás me fijaría puesto que no estaba a mi alcance.Mientras los chicos jugaban al futbol,las demás estábamos sentadas en un banco un poco apartado del campo de juego hablando de tonterias en general.Los chicos se acabaron uniendo a nosotras.Aquel chico se sentó a mi lado junto con Marina y seguimos hablando.
Jamás pensé que hubiera gente como ellos,que desde el principio te aceptaran sin juzgarte.
Desde ese momento me pregunté que podría hacer para mantener esa felicidad,me pregunté,¿cómo aprender a ser feliz?